Síntoma
1984
                       Mi acción corporal inicia horas antes con el robo de una lengua a un cadáver de un preso político encontrado en la morgue de Guayaquil, Ecuador. Luego, a las 7:00 p. m., hora acordada para la performance, ingreso al Museo Antropológico y Pinacoteca ataviado con un traje impecable de plástico y gasa. Saco de mi bolsillo la lengua envuelta en gasa, la impregno una y otra vez con sangre humana vencida —donada por la Cruz Roja Ecuatoriana— y escribo con fuerza y ansiedad sobre cada una de las paredes de la sala las palabras: desaparición, temor, violación, masacre, asesinato, dolor, hambre y corrupción, superpuestas unas sobre otras a manera de palimpsesto. Como documento de la performance quedan coágulos fétidos de sangre, lengua y gasa disueltos sobre las paredes y el piso del museo.