Rosemberg Sandoval en conversación con Miguel González
Cali, martes 14 de marzo de 2023
Conozco su obra desde la época de estudiante a mediados de los 70 en la Escuela de Artes Plásticas del Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali. También he sido testigo de su desobediencia permanente a los cánones establecidos y su desafío a producir un arte no siguiendo los dictados del mercado. Su intenso e ininterrumpido trabajo es muy rico para provocar interpretaciones y abarca no solo una estética (o antiestética) sino un ámbito donde las reflexiones incluyen lo social, lo antropológico y lo político filosófico. Si bien los argumentos de sus obras han nacido de las vivencias, de sufrir las carencias y de redimir los materiales más precarios, el hilo conductor de su propuesta coherente y azarosa es seguramente la voluntad irrenunciable de impugnar a la sociedad a la que pertenece, al tiempo que amedrentar la práctica artística mediante provocaciones contundentes destinadas a desestabilizar las definiciones de arte y artisticidad.
Su obra contundente y sin concesiones es insular en el arte colombiano y latinoamericano. Alejada por completo de las complacencias, es siempre reflexiva, problemática y audaz. Sin embargo, en ese exceso de carencias, su riqueza reside en las evocaciones y reflexiones que provoca. Es contundente su apremiante afirmación: “y el arte de la performance con su carácter de salvación y orfandad, es lo único que me permite convivir con la indigencia, con la locura y con la muerte”. A pesar de todo esto cuando observamos la totalidad de su obra intensa y perturbadora también podemos encontrar en ella una ternura agazapada a la par con una áspera y sincera poética.
En el 2001 con motivo de uno de los Festivales Internacionales de Arte de Cali organicé la primera retrospectiva de su obra en el Museo La Tertulia y fue asombroso constatar una personalidad artística tan singular y una obra con una azarosa coherencia.
Con gran acierto su obra ha sido capaz de consignar muchos de los más grandes elementos despreciables de la sociedad al a tiempo que ha enriquecido con estos el lenguaje del arte contemporáneo. Al habitar permanentemente los márgenes se ha convertido en un privilegiado como lo desearía Guattari, el cual exalta la opción de apartamiento de los lugares jerarquizados como una importante prerrogativa. Su ataxia es una condición poderosa, contemporánea y con una extraña poética.
En el 2001 con motivo de uno de los Festivales Internacionales de Arte de Cali organicé la primera retrospectiva de su obra en el Museo La Tertulia y fue asombroso constatar una personalidad artística tan singular y una obra con una azarosa coherencia.
Con gran acierto su obra ha sido capaz de consignar muchos de los más grandes elementos despreciables de la sociedad al a tiempo que ha enriquecido con estos el lenguaje del arte contemporáneo. Al habitar permanentemente los márgenes se ha convertido en un privilegiado como lo desearía Guattari, el cual exalta la opción de apartamiento de los lugares jerarquizados como una importante prerrogativa. Su ataxia es una condición poderosa, contemporánea y con una extraña poética.
Miguel Gonzáalez: ¿Cuáles son tus expectativas y proyectos para este año de 2023?
Rosemberg Sandoval: A parte de la antología “ Rosemberg Sandoval, Performer 1980 – 2023” revisada a través de lo Performatico en mi Obra en el Museo de Arte Moderno de Bogotá en junio , durante la primera de septiembre tengo una exhibición en el museo de arte contemporáneo de Linz en Austria. Con una obra realizada a partir del premio recibido mediante una postulación de la Fundación CIFO. La obra en cuestión será “El cuarto del artista en bahareque”. Y Consta de ciento cuarenta y ocho cajas en malla metálica cuadriculada contenida cada una de un objeto relacionado con el trabajo en la tierra. exhibidas en un cuarto de 3 x 3 x 3 metros. Son herramientas, ropa, utensilios que Hacen parte de una historia familiar conectada por el destierro. Quieren hablar igualmente del manejo del tiempo en el campo que es muy distinto al de los centros urbanos. El tiempo de la siembra, de la tierra, de mirar el cielo y el agua ,de la recolección. Es un trabajo como todos los míos autobiográfico, traza elementos para mi árbol genealógico y manifiesta mis orígenes con relación a la tierra. Mi origen es montañero. Además en octubre tengo una muestra individual en la Galería W de Buenos Aires , especializada en documentación de arte efímero y allí exhibiré registros fotográficos y videos de Obra desde los 80 hasta ahora.
MG: En los catálogos y libros figura como tu lugar de nacimiento, la ciudad de Cartago al norte del departamento del Valle del Cauca. ¿Qué tan preciso es ese dato?
RS: En realidad, yo nací en una vereda llamada Pedro Sánchez del municipio de Obando cerca de Cartago. Lo que sucedió fue que toda mi documentación, registro civil y bautismo se hicieron en esta última ciudad donde mi familia tuvo que desplazarse por las amenazas de los grupos violentos. Los paramilitares del partido liberal y los Pájaros del partido conservador. Mi familia tuvo que vender las tierras a un precio irrisorio y salir corriendo por amenazas de muerte. ¡Se van o les quemamos el rancho, hijueputas!.
MG: ¿Tú piensas que esas experiencias de desplazamiento, nomadismo, carencias y diferentes vivencias marcaron tu trabajo?
RS: Indudablemente. Mi familia se trasladó primero a Cartago y luego a Cali, en dónde estudié parte de mi primaria en la escuela Mariano Ramos en el centro, dónde me ocurrió algo grandioso , definitorio , que me lo creí y construí después. A los siete años, cursaba mi primer año, cuando mi profesor Heriberto Zapata se reúne con mis padres, otros docentes y mi persona para reconocerme y legitimarme como un artista, ¡Este niño es un Artista!, dijo el profesor, después de haber dibujado a mi papá de perfil, de pies, con los pantalones abajo y con una mano agarrandose su pene erecto y con la otra sosteniendo un plato de comida cómo demostración de una tarea centrada en el desaseo en nuestras casas. Años después entré a estudiar al colegio Antonio José Camacho que ofrecía un bachillerato industrial que lo preparaba a uno para oficios , escogí la construcción civil, Pero yo quería estudiar algo más en la universidad. Entonces averigüé en la Universidad del Valle y lo más cercano a lo que deseaba era arquitectura. Pero no me veía estudiando esa carrera. Hasta que gestioné la escuela de artes plásticas de Bellas Artes y decidí ingresar. Desde el bachillerato ya había tenido coqueteos con grupos insurgentes de izquierda como las FARC y sobre todo el M-19. A esta libre asistencia me introdujo un amigo y militante, muchísimo mayor que yo, Augusto Lara Sánchez ,una persona brillante y políglota que se movía muy bien en todas las organizaciones de izquierda, hasta que lo mataron a mediados de los 80. Debo confesar que nunca tuve espíritu de insurgente obediente, más bien he sido un ejército suicida de una sola persona empuñando mi ser.
MG: ¿Cómo fue tu experiencia en la academia artística?
RS: Cuando ingresé muy joven tenía una visión muy romántica, del arte como imitación en la pintura , el dibujo y la escultura. En las clases de historia me di cuenta de las acciones artísticas, los happenings, el nadaismo y fluxus que incorporaban el cuerpo y lo legitimaban como elemento protagónico. Pero también tuve una experiencia grata con el maestro Carlos Correa que era el profesor de pintura. El me hablaba de Débora Arango y de Pedro Nel Gómez que eran sus contemporáneos. También nos enseñaba a elaborar los materiales como el óleo y el carboncillo al tiempo que nos hacía ejercitar la percepción con respecto al aire, a los pliegues de las telas, a la calidad de la piel en las figuras, agudizando así nuestros sentidos. Sus clases iban más allá de aprender un oficio y con el me sentía con el Giotto, Uccello o Masaccio. En ese momento Yo no terminé los estudios porque me decidí por las Acciones Corporales y comencé a participar en eventos importantes. La universidad del Valle me graduó mucho después y fui el primer estudiante graduado del plan de Artes Visuales y estética, siendo profesor allí mismo por muchos años.
MG: ¿Qué proyectos tempranos recuerdas y cuáles fueron los que no se pudieron realizar y por qué?
RS: En la Antología del MAMBO 2023 hay ocho proyectos fechados entre 1979 y 1980, con los cuales se inicia la muestra. El curador Eugenio Viola los escogió para referenciar todo el discurso a través del performance y su conexión con Europa , Estados Unidos y Latinoamérica hasta hoy. Muchos no se han podido hacer por los ingredientes que usan. Por ejemplo: “Labriego” consiste entre otras en arrastrar un cadáver de un preso político anónimo durante ocho horas sobre la plaza de Bolívar en Bogotá, para que el suelo de la plaza lo devore y luego llegaran los chulos a limpiar evidencias. Están concebidos a espaldas de las prohibiciones oficiales, son un poco improbables por cuestiones de seguridad ,de logística y de miedo de las instituciones de Cultura, nuestro País es violento y conservador .Me gustaría ejecutarlos en una Documenta. En estos proyectos el dibujo es el protagonista y también el dibujo como escritura, lenguajes que me interesaron desde el principio y los sigo ejerciendo. tuve excelente Academia y no fui hiperrealista por qué no quise.
MG: Quisiera preguntar sobre algunas de tus acciones que resultan especialmente perturbadoras. Háblame de “Mugre”, un performance que has realizado en Cali, en ciudad de México y en Caracas. ¿Qué me puedes aclarar?
RS: El primer “Mugre” se llevó a cabo durante un Festival de Performance de Cali en el Museo La Tertulia. Invertí en prepararlo 3 meses, negociando con la persona, los habitantes de calle te deshacen todo lo que sabemos sobre la ciudad y sobrevivencia. El día de la acción , lo trasladé al hombro desde el barrio san Nicolás hasta el museo. Sudamos ambos, lo cual nos sirvió de pigmento para lo que quería lograr. Él se llamaba Oswaldo Narváez y cuando le aclaré que lo iba a llevar a un museo él pensó que debía ir bañado y arreglado. le expliqué que era todo lo contrario. Que pintaría con él la pared y un panel blanco valiéndome de su suciedad. En nuestras conversaciones siempre consumíamos jugos y panes. En Caracas, capturé en el centro de la ciudad un habitante de calle que se prestó para la acción y hasta me obsequió un libro sobre Arte Contemporáneo en Venezuela. Lo mismo en ciudad de México donde por los alrededores del Zócalo pude encontrar lo que buscaba. En Comer o no Comer en 2002 en España, fue imposible conseguir un indigente mugriento como los de Bogotá, pués todos estaban bañaditos, limpios y cargaban celular. Así que solo me consoló compartir sala con Marcel Duchamp en el interior del Centro de Arte Contemporáneo de Salamanca.
MG: Y con respecto a “Baby Street” que se presentó en el Museo de Arte Moderno de Bogotá con motivo de la exhibición Arte y Violencia curada por Álvaro Medina, ¿qué puedes comentar?
RS: Conseguí un niño de 16 años en el centro de Bogotá con apariencia de una persona envejecida ya gastada y desdentado además por la vida que tenía que soportar. Él estaba un poco asustado porque no asimilaba muy bien todo lo que le decía. Finalmente, accedió sin reparos y cuando llegó al museo de mi mano, lo senté sobre una base blanca y comencé a limpiarlo con gaza y alcohol y se fue tranquilizando. El rito mágico fue esencial muy conmovedor y demasiado humano.
MG: Algunos piensan con respecto a la utilización de personas, en este caso habitantes de calle, que esto resulta políticamente incorrecto e individuos y entidades rechazan este tipo de acciones. ¿Qué puedes decir al respecto?
RS: Todo mi trabajo es contextual y se fundamenta en una realidad evidente y cruda más allá del Situacionismo internacional, Los materiales para mi obra están referidos a la periferia y lo precario. En la historia del arte se han representado los pobres en distintos períodos. Yo no los retrato al óleo, los exhibo y les doy un lugar, porque son una realidad dramática, brutal, Lo políticamente incorrecto sería ocultarlos y negarlos.
MG: Hay una acción temprana de 1982 de la cual quedan fotografías impresionantes con la túnica blanca que usabas llena de sangre abundante. Además, se pueden ver troncos de madera envueltos en gaza y una ambulancia también cubierta de esta tela médica. Fue un performance que se hizo en la plaza pública. ¿Qué me puedes decir de esta acción que se titulaba “Caquetá”?
RS: Caquetá es una región selvática de Colombia donde se hace una sobreexplotación maderera y una deforestación maldita. Esta obra alude a lo ecológico y los troncos extraídos presentes en la acción proceden de allí. La camilla, ambulancia, sangre y obstáculos al caminar hablaban de la destrucción del Amazonas y pretendían ser un ejercicio conmovedor a la vez que impactante. Se celebró al final de la mañana en la plazoleta de san Francisco en Cali dentro de los eventos de la “Jornada de artistas por la paz”. La mayoría de mis colegas se limitaban a pintar palomas blancas. Seguramente yo marqué la diferencia. El arte y los artistas Colombianos son muy sumisos.
MG: Hay una serie, ACCIONES POLÍTICAS,22 en total para ser exactos que constituyen unas acciones privadas que no se hicieron en público y solo se realizaron una sola vez ante la cámara de video. Además, en un solo día de 8 de la mañana a las 4 de la mañana del otro día. Toda una carrera contra el tiempo ¿qué puedes aclarar de esto?
RS: Estos videos han sido donados a los principales museos colombianos para sus colecciones. La duración de cada uno es de 1, 3 y 5 minutos. En la morgue de la Universidad Libre de Cali los médicos docentes me facilitaron el cadáver de una niña y una lengua humana. Son imágenes puntuales y fuertes. Creo que no dejan indiferente al observador. Mis performances están clasificados en tres grupos: Los proyectos que no se han realizado o que son imposibles de llevar a cabo, los que se hicieron ante la cámara de video y que llamaremos privados y los que se han realizado en espacios públicos y museales como galerías, instituciones y demás recintos. Los 22 performances de distintas duraciones que se llaman “Acciones Políticas” son imágenes puntuales, directas, sin filtros, ni trucos y sin edición ni efectos.
MG: A parte de “Caquetá” donde usas sangre de res en el performance, en “Yagé” te vales de tu propia sangre. Así también como en “Rose, Rose” donde con las heridas de las espinas tus manos sangran. ¿Qué puedes aclarar de estas dos últimas acciones?
RS: Yagé como sabemos es una planta sagrada del Amazonas con poderes mágicos que produce alucinaciones a las personas que ingieren su brebaje. En mi obra hay un gran círculo de fuego, en el que estoy en el centro y me corto con un vidrio en el estómago y bebo mi sangre mientras leo un texto de Cortázar. En una segunda versión me corto con un bisturí ensamblado a en crucifijo. Beberme mi propia sangre es una sensación mágica. Algo similar en “Rose, Rose” que no proviene ni de Duchamp ni Gertrud Stein sino de Rose-m-berg (montaña rosada). Mis manos sangran y las gotas derramadas se convierten en pétalos cuando caen y se confunden con los los pétalos de las varias docenas de rosas rojas agonizando en el suelo. Es un ritual de autolaceración y sacrificio donde el artista es un poco el inmolado.
MG: Al estudiar tu obra, tanto las acciones como los objetos escultóricos vemos una gran riqueza en la utilización de los materiales tanto pobres como corporales. ¿A qué se debe el vidrio y el andén sobrantes de un ataque terrorista, zapatos usados, ropa desechada, al tiempo que cadáveres, cabello humano, bellos púbicos, orín, sangre y demás fluidos?
RS: Los distintos materiales orgánicos e inorgánicos los uso para resignificarlos y un tanto para redimirlos. Es la estética furiosa de la carencia y de la marginalidad de un Artista que a construido su Obra con un salario mínimo en Colombia. No me interesan los esteticismos ni los productos para decorar. Mi trabajo pretende ser eficaz, contextual y contestario y los materiales se plantean como elementos de choque.
MG: En 1982 se hicieron tres acciones en la galería san Diego de Bogotá que dirigía Rita de Agudelo. En una de ellas trabajaste con María Evelia Marmolejo. ¿Cómo fue la consecución de este espacio y cómo fueron recibidas estas obras?
RS: Para esa época las acciones eran una verdadera novedad y en el arte colombiano no se habían usado vísceras humanas, ni mucho menos sangre menstrual. El espacio lo conseguimos gracias a Luis Camnitzer, artista uruguayo residente en Nueva York. Nosotros le contamos del proyecto y él convenció a la galerista. A María Evelia Marmolejo la conocí en la escuela cuando estudiaba arte. Nos hicimos amigos y compartimos intereses. La acción de ella desnuda impregnando de sangre menstrual las paredes de la galería fue uno de los trabajos más importantes que ella hizo. No volvimos a trabajar juntos y hace tiempo estamos distanciados, debe quedar claro que nosotros nunca fuimos grupo y además siempre le asesoraba todos los trabajos. Estas acciones se titularon “Actos y Situaciones” y fue reseñada por Eduardo Serrano en la Re-vista de Arte y Arquitectura de Medellín que dirigía Alberto Sierra. Creo que estas acciones causaron cierto revuelo en el ámbito del arte nacional y marcaron un nuevo territorio en la producción artística.
MG: Hay dentro de tu producción una obra muy singular titulada “Villa Pum Pum” ¿cuáles fueron tus motivaciones para proponer este trabajo?
RS: Yo vivía en Cali en un barrio muy violento que se llamaba Villa Colombia pero que por sus características peligrosas lo apodaban Villa Pum Pum. Para esta obra usé varios elementos, uno de ellos fue usar un plástico autoadhesivo para sustraer la superficie de la pared. Otro recurso fue el uso de las hojas de higuerilla, una planta con muchas propiedades que van desde el medicinal hasta el veneno mortal. Es una planta que abunda en los barrios pobres no solo en Colombia sino en muchos lugares de Latinoamérica. La higuerilla cura, pero también puede matar.
MG: En 1996 en un espacio expositivo en la Universidad del Valle, curado por Carlos Jiménez, realizaste una instalación titulada “Mami, tengo miedo”, una propuesta donde los espectadores al entrar eran perturbados ¿cómo transcurrió este trabajo?
RS: Encontré plásticos sucios en la calle y con ellos forré el recinto. Coloqué dos bañeras para bebé con formol en mitad de la sala. El público entraba levantando una de las cortinas sucias de plástico reciclado y entonces al penetrar lloraba por el efecto del formol. El espacio era mal oliente y el formol tiene una connotación de conservación de lo muerto, que me gusta como idea.
MG: ¿Qué artistas visuales te han interesado particularmente?
RS: Varios y por distintos motivos: José Guadalupe Posada, Joaquín Torres-García, Lucio Fontana, Lygia Clark, Helio Oiticica Armando Reverón, Feliza Bursztyn, Carlos Rojas, Bernardo Salcedo ,Richard Long, Gordon Matta- Clark, Antonio Caro. También me ha interesado el trabajo de Vito Aconcci , Gina Pane , un par de Situacionistas Daneses y el australiano Mike parr.
MG: Quisiera saber sobre tus intereses en otras disciplinas y manifestaciones como filosofía, literatura, cine , teatro y música que han calado entre tus gustos y formación. ¿Qué me puedes aclarar al respecto?
RS: El 1º de enero de 1969, cumplí 10 años de edad y como regalo me propuse entrar de manera inmersiva en el universo de los libros y aislarme de mis amigos bandiditos. Desde ese día, la lectura se convirtió en una obsesión a la que di rienda suelta desde casa, revisando algunos tomos de antiguas enciclopedias muy bien ilustradas que hallé en la biblioteca. Años después y de manera aleatoria realizaba lecturas de libros de cuentos nacionales y universales; revisaba con cuidado la história política de diferentes países incluida la movida Anarquista de Proudhon, Kropotkin y Bakunin. Además, examiné con atención y mesura los diccionarios filosóficos de Rosental-Iudin, José Ferrater Mora, Miguel Ángel Quintanilla y Nicola Abbagnano que me creaban una burbuja protectora de los episodios de locura, alcohol y escándalo que se vivía en mi casa en ese momento convertida en Pabellón psiquiátrico, guarida y cantina. También me aproximé a la historia del Arte, hasta la aparición de la fotografía y los impresionistas.
Para 1977 y siendo estudiante en Bellas Artes de Cali ya me deslizaba entre Schopenhauer, (con quien comprendí el mundo), Nietzsche, Marx, Heidegger, Kierkegaard y Habermas y autores como Guy Debord, Noam Chomsky y Slavog Zizek (un filósofo neoprogresista aunque ignorante en Arte contemporáneo). En cuanto a la literatura siempre he estado encantado con Kafka, Camus y Borges este último es un iluminado al que amo por inventar universos cuánticos y mágicos. Mi conexión con el séptimo Arte, está dada desde la multiplicidad de recursos técnicos y narrativos que emplea; desde los hermanos Lumiere, Muybridge, Méliès, Cine Mudo, Eisenstein, Hitchcock y, Buñuel, Pasolini, Scorsese, Kubrick, Herzog, Almodóvar, Tarantino, entre otros, y, la relación con las vanguardias artísticas en el manejo del instante y la ruptura del tiempo. Por último, puedo decir que para mí son fundamentales referentes escénicos el teatro Noh japonés, el Kabuki, también Cervantes, Sor Juana Inés de la Cruz, Esquilo, Darío Fo, Bertolt Brecht y todas las relecturas que se han hecho sobre Brecht por excelentes dramaturgos. Colombianos como Enrique Buenaventura o Santiago García, importantísimo además, el también colombiano Ciro Mendía y por supuesto los rituales precolombinos Chibchas, Aztecas e Incas. Con la Música de niño y adolescente y adulto hasta los 30 años tuve una relación obsesiva y enfermiza por qué me gustaba mezclar al mismo tiempo por ejemplo : Shubert ,Magaldi y La Pestilencia de Bogotá ,ahora a mis 64 años hago las mismas mezclas pero separadas por secuencias.
MG: Hablemos finalmente de tus dos proyectos que se llevaron a cabo el año pasado. Uno en Polonia y otro en Bogotá. En GdansK, en el centro de Arte Contemporáneo se hizo una pequeña antología de tu trabajo y en Colombia en la Galería Casas Riegner una acción nueva ¿Qué puedes comentar al respecto?
RS: La curadora Ana Róg nos invitó a Polonia a través de Agnieszka Kulazinszka Curadora del Centro LAZNIA de Gdansk, fuí con mi esposa y mi hijo que se incorporaron a una nueva versión de “Eu-ropa” una acción donde cubro los cuerpos a manera de mortaja con trizas de sabana y pañuelo rasgado. Una primera versión de esta obra se realizó en Cali con una mujer desplazada. La obra alude al drama humano por los desarraigos y en este caso por la invasión que ahora se libra en Europa. Las telas rasgadas blancas pretenden ejecutar un mapa roto sobre cuerpos y así convertirlos en agentes activos de significación. La muestra incluía además la instalación “Puñado de tierra”, consistente en centenares de bolsas recicladas colgadas en la pared no solo con tierra adentro sino con los nombres de todos los familiares y parientes míos escritos con grafito . El conservar un puñado de tierra y transportarlos es un gesto que se relaciona con el desarraigo y que en distintos países y culturas se usa para mantener vivos los recuerdos. Además, la exposición se complementó con fotografías de performances ya realizados y videos como “Acciones Políticas”, “Mugre” y “Rose-Rose” dando una visión de mi propuesta y al tiempo ilustra mis obsesiones.
En cuanto al trabajo de la galería Casas Riegner, inicialmente se llamó “La pobreza me emputa” que consistía primero en una pancarta callejera hecha de chuspas para mercado unidas entre sí , escrita con un pedazo de carbón que se colocó en la fachada de la galería pero que hubo que ser retirada porque podría ser interpretada equivocadamente. El letrero a manera de pasacalle medía 10 metros de largo aprox, y estuvo montado sobre la fachada de la Galería sólo 3 días .Finalmente, está desmontada forzada se transformó en la Performance LA POBREZA ME EMPUTA - LIMBO en dónde conseguí un gran cristo de yeso sin cruz que usé para lanzarlo al vacío desde el techo de la Galería ,destruirlo y dibujar con algunas esquirlas del Jesucristo sobre una ventana grande tapizada con lija industrial roja, la representación de Jesucristo tenía su cuerpo marcado con términos como corrupción, miedo, hambre, odio, etc, que evocaban a nuestro País , está Performance se hizo como una actividad de la Galería en la feria ARTBO 2022.
Rosemberg Sandoval: A parte de la antología “ Rosemberg Sandoval, Performer 1980 – 2023” revisada a través de lo Performatico en mi Obra en el Museo de Arte Moderno de Bogotá en junio , durante la primera de septiembre tengo una exhibición en el museo de arte contemporáneo de Linz en Austria. Con una obra realizada a partir del premio recibido mediante una postulación de la Fundación CIFO. La obra en cuestión será “El cuarto del artista en bahareque”. Y Consta de ciento cuarenta y ocho cajas en malla metálica cuadriculada contenida cada una de un objeto relacionado con el trabajo en la tierra. exhibidas en un cuarto de 3 x 3 x 3 metros. Son herramientas, ropa, utensilios que Hacen parte de una historia familiar conectada por el destierro. Quieren hablar igualmente del manejo del tiempo en el campo que es muy distinto al de los centros urbanos. El tiempo de la siembra, de la tierra, de mirar el cielo y el agua ,de la recolección. Es un trabajo como todos los míos autobiográfico, traza elementos para mi árbol genealógico y manifiesta mis orígenes con relación a la tierra. Mi origen es montañero. Además en octubre tengo una muestra individual en la Galería W de Buenos Aires , especializada en documentación de arte efímero y allí exhibiré registros fotográficos y videos de Obra desde los 80 hasta ahora.
MG: En los catálogos y libros figura como tu lugar de nacimiento, la ciudad de Cartago al norte del departamento del Valle del Cauca. ¿Qué tan preciso es ese dato?
RS: En realidad, yo nací en una vereda llamada Pedro Sánchez del municipio de Obando cerca de Cartago. Lo que sucedió fue que toda mi documentación, registro civil y bautismo se hicieron en esta última ciudad donde mi familia tuvo que desplazarse por las amenazas de los grupos violentos. Los paramilitares del partido liberal y los Pájaros del partido conservador. Mi familia tuvo que vender las tierras a un precio irrisorio y salir corriendo por amenazas de muerte. ¡Se van o les quemamos el rancho, hijueputas!.
MG: ¿Tú piensas que esas experiencias de desplazamiento, nomadismo, carencias y diferentes vivencias marcaron tu trabajo?
RS: Indudablemente. Mi familia se trasladó primero a Cartago y luego a Cali, en dónde estudié parte de mi primaria en la escuela Mariano Ramos en el centro, dónde me ocurrió algo grandioso , definitorio , que me lo creí y construí después. A los siete años, cursaba mi primer año, cuando mi profesor Heriberto Zapata se reúne con mis padres, otros docentes y mi persona para reconocerme y legitimarme como un artista, ¡Este niño es un Artista!, dijo el profesor, después de haber dibujado a mi papá de perfil, de pies, con los pantalones abajo y con una mano agarrandose su pene erecto y con la otra sosteniendo un plato de comida cómo demostración de una tarea centrada en el desaseo en nuestras casas. Años después entré a estudiar al colegio Antonio José Camacho que ofrecía un bachillerato industrial que lo preparaba a uno para oficios , escogí la construcción civil, Pero yo quería estudiar algo más en la universidad. Entonces averigüé en la Universidad del Valle y lo más cercano a lo que deseaba era arquitectura. Pero no me veía estudiando esa carrera. Hasta que gestioné la escuela de artes plásticas de Bellas Artes y decidí ingresar. Desde el bachillerato ya había tenido coqueteos con grupos insurgentes de izquierda como las FARC y sobre todo el M-19. A esta libre asistencia me introdujo un amigo y militante, muchísimo mayor que yo, Augusto Lara Sánchez ,una persona brillante y políglota que se movía muy bien en todas las organizaciones de izquierda, hasta que lo mataron a mediados de los 80. Debo confesar que nunca tuve espíritu de insurgente obediente, más bien he sido un ejército suicida de una sola persona empuñando mi ser.
MG: ¿Cómo fue tu experiencia en la academia artística?
RS: Cuando ingresé muy joven tenía una visión muy romántica, del arte como imitación en la pintura , el dibujo y la escultura. En las clases de historia me di cuenta de las acciones artísticas, los happenings, el nadaismo y fluxus que incorporaban el cuerpo y lo legitimaban como elemento protagónico. Pero también tuve una experiencia grata con el maestro Carlos Correa que era el profesor de pintura. El me hablaba de Débora Arango y de Pedro Nel Gómez que eran sus contemporáneos. También nos enseñaba a elaborar los materiales como el óleo y el carboncillo al tiempo que nos hacía ejercitar la percepción con respecto al aire, a los pliegues de las telas, a la calidad de la piel en las figuras, agudizando así nuestros sentidos. Sus clases iban más allá de aprender un oficio y con el me sentía con el Giotto, Uccello o Masaccio. En ese momento Yo no terminé los estudios porque me decidí por las Acciones Corporales y comencé a participar en eventos importantes. La universidad del Valle me graduó mucho después y fui el primer estudiante graduado del plan de Artes Visuales y estética, siendo profesor allí mismo por muchos años.
MG: ¿Qué proyectos tempranos recuerdas y cuáles fueron los que no se pudieron realizar y por qué?
RS: En la Antología del MAMBO 2023 hay ocho proyectos fechados entre 1979 y 1980, con los cuales se inicia la muestra. El curador Eugenio Viola los escogió para referenciar todo el discurso a través del performance y su conexión con Europa , Estados Unidos y Latinoamérica hasta hoy. Muchos no se han podido hacer por los ingredientes que usan. Por ejemplo: “Labriego” consiste entre otras en arrastrar un cadáver de un preso político anónimo durante ocho horas sobre la plaza de Bolívar en Bogotá, para que el suelo de la plaza lo devore y luego llegaran los chulos a limpiar evidencias. Están concebidos a espaldas de las prohibiciones oficiales, son un poco improbables por cuestiones de seguridad ,de logística y de miedo de las instituciones de Cultura, nuestro País es violento y conservador .Me gustaría ejecutarlos en una Documenta. En estos proyectos el dibujo es el protagonista y también el dibujo como escritura, lenguajes que me interesaron desde el principio y los sigo ejerciendo. tuve excelente Academia y no fui hiperrealista por qué no quise.
MG: Quisiera preguntar sobre algunas de tus acciones que resultan especialmente perturbadoras. Háblame de “Mugre”, un performance que has realizado en Cali, en ciudad de México y en Caracas. ¿Qué me puedes aclarar?
RS: El primer “Mugre” se llevó a cabo durante un Festival de Performance de Cali en el Museo La Tertulia. Invertí en prepararlo 3 meses, negociando con la persona, los habitantes de calle te deshacen todo lo que sabemos sobre la ciudad y sobrevivencia. El día de la acción , lo trasladé al hombro desde el barrio san Nicolás hasta el museo. Sudamos ambos, lo cual nos sirvió de pigmento para lo que quería lograr. Él se llamaba Oswaldo Narváez y cuando le aclaré que lo iba a llevar a un museo él pensó que debía ir bañado y arreglado. le expliqué que era todo lo contrario. Que pintaría con él la pared y un panel blanco valiéndome de su suciedad. En nuestras conversaciones siempre consumíamos jugos y panes. En Caracas, capturé en el centro de la ciudad un habitante de calle que se prestó para la acción y hasta me obsequió un libro sobre Arte Contemporáneo en Venezuela. Lo mismo en ciudad de México donde por los alrededores del Zócalo pude encontrar lo que buscaba. En Comer o no Comer en 2002 en España, fue imposible conseguir un indigente mugriento como los de Bogotá, pués todos estaban bañaditos, limpios y cargaban celular. Así que solo me consoló compartir sala con Marcel Duchamp en el interior del Centro de Arte Contemporáneo de Salamanca.
MG: Y con respecto a “Baby Street” que se presentó en el Museo de Arte Moderno de Bogotá con motivo de la exhibición Arte y Violencia curada por Álvaro Medina, ¿qué puedes comentar?
RS: Conseguí un niño de 16 años en el centro de Bogotá con apariencia de una persona envejecida ya gastada y desdentado además por la vida que tenía que soportar. Él estaba un poco asustado porque no asimilaba muy bien todo lo que le decía. Finalmente, accedió sin reparos y cuando llegó al museo de mi mano, lo senté sobre una base blanca y comencé a limpiarlo con gaza y alcohol y se fue tranquilizando. El rito mágico fue esencial muy conmovedor y demasiado humano.
MG: Algunos piensan con respecto a la utilización de personas, en este caso habitantes de calle, que esto resulta políticamente incorrecto e individuos y entidades rechazan este tipo de acciones. ¿Qué puedes decir al respecto?
RS: Todo mi trabajo es contextual y se fundamenta en una realidad evidente y cruda más allá del Situacionismo internacional, Los materiales para mi obra están referidos a la periferia y lo precario. En la historia del arte se han representado los pobres en distintos períodos. Yo no los retrato al óleo, los exhibo y les doy un lugar, porque son una realidad dramática, brutal, Lo políticamente incorrecto sería ocultarlos y negarlos.
MG: Hay una acción temprana de 1982 de la cual quedan fotografías impresionantes con la túnica blanca que usabas llena de sangre abundante. Además, se pueden ver troncos de madera envueltos en gaza y una ambulancia también cubierta de esta tela médica. Fue un performance que se hizo en la plaza pública. ¿Qué me puedes decir de esta acción que se titulaba “Caquetá”?
RS: Caquetá es una región selvática de Colombia donde se hace una sobreexplotación maderera y una deforestación maldita. Esta obra alude a lo ecológico y los troncos extraídos presentes en la acción proceden de allí. La camilla, ambulancia, sangre y obstáculos al caminar hablaban de la destrucción del Amazonas y pretendían ser un ejercicio conmovedor a la vez que impactante. Se celebró al final de la mañana en la plazoleta de san Francisco en Cali dentro de los eventos de la “Jornada de artistas por la paz”. La mayoría de mis colegas se limitaban a pintar palomas blancas. Seguramente yo marqué la diferencia. El arte y los artistas Colombianos son muy sumisos.
MG: Hay una serie, ACCIONES POLÍTICAS,22 en total para ser exactos que constituyen unas acciones privadas que no se hicieron en público y solo se realizaron una sola vez ante la cámara de video. Además, en un solo día de 8 de la mañana a las 4 de la mañana del otro día. Toda una carrera contra el tiempo ¿qué puedes aclarar de esto?
RS: Estos videos han sido donados a los principales museos colombianos para sus colecciones. La duración de cada uno es de 1, 3 y 5 minutos. En la morgue de la Universidad Libre de Cali los médicos docentes me facilitaron el cadáver de una niña y una lengua humana. Son imágenes puntuales y fuertes. Creo que no dejan indiferente al observador. Mis performances están clasificados en tres grupos: Los proyectos que no se han realizado o que son imposibles de llevar a cabo, los que se hicieron ante la cámara de video y que llamaremos privados y los que se han realizado en espacios públicos y museales como galerías, instituciones y demás recintos. Los 22 performances de distintas duraciones que se llaman “Acciones Políticas” son imágenes puntuales, directas, sin filtros, ni trucos y sin edición ni efectos.
MG: A parte de “Caquetá” donde usas sangre de res en el performance, en “Yagé” te vales de tu propia sangre. Así también como en “Rose, Rose” donde con las heridas de las espinas tus manos sangran. ¿Qué puedes aclarar de estas dos últimas acciones?
RS: Yagé como sabemos es una planta sagrada del Amazonas con poderes mágicos que produce alucinaciones a las personas que ingieren su brebaje. En mi obra hay un gran círculo de fuego, en el que estoy en el centro y me corto con un vidrio en el estómago y bebo mi sangre mientras leo un texto de Cortázar. En una segunda versión me corto con un bisturí ensamblado a en crucifijo. Beberme mi propia sangre es una sensación mágica. Algo similar en “Rose, Rose” que no proviene ni de Duchamp ni Gertrud Stein sino de Rose-m-berg (montaña rosada). Mis manos sangran y las gotas derramadas se convierten en pétalos cuando caen y se confunden con los los pétalos de las varias docenas de rosas rojas agonizando en el suelo. Es un ritual de autolaceración y sacrificio donde el artista es un poco el inmolado.
MG: Al estudiar tu obra, tanto las acciones como los objetos escultóricos vemos una gran riqueza en la utilización de los materiales tanto pobres como corporales. ¿A qué se debe el vidrio y el andén sobrantes de un ataque terrorista, zapatos usados, ropa desechada, al tiempo que cadáveres, cabello humano, bellos púbicos, orín, sangre y demás fluidos?
RS: Los distintos materiales orgánicos e inorgánicos los uso para resignificarlos y un tanto para redimirlos. Es la estética furiosa de la carencia y de la marginalidad de un Artista que a construido su Obra con un salario mínimo en Colombia. No me interesan los esteticismos ni los productos para decorar. Mi trabajo pretende ser eficaz, contextual y contestario y los materiales se plantean como elementos de choque.
MG: En 1982 se hicieron tres acciones en la galería san Diego de Bogotá que dirigía Rita de Agudelo. En una de ellas trabajaste con María Evelia Marmolejo. ¿Cómo fue la consecución de este espacio y cómo fueron recibidas estas obras?
RS: Para esa época las acciones eran una verdadera novedad y en el arte colombiano no se habían usado vísceras humanas, ni mucho menos sangre menstrual. El espacio lo conseguimos gracias a Luis Camnitzer, artista uruguayo residente en Nueva York. Nosotros le contamos del proyecto y él convenció a la galerista. A María Evelia Marmolejo la conocí en la escuela cuando estudiaba arte. Nos hicimos amigos y compartimos intereses. La acción de ella desnuda impregnando de sangre menstrual las paredes de la galería fue uno de los trabajos más importantes que ella hizo. No volvimos a trabajar juntos y hace tiempo estamos distanciados, debe quedar claro que nosotros nunca fuimos grupo y además siempre le asesoraba todos los trabajos. Estas acciones se titularon “Actos y Situaciones” y fue reseñada por Eduardo Serrano en la Re-vista de Arte y Arquitectura de Medellín que dirigía Alberto Sierra. Creo que estas acciones causaron cierto revuelo en el ámbito del arte nacional y marcaron un nuevo territorio en la producción artística.
MG: Hay dentro de tu producción una obra muy singular titulada “Villa Pum Pum” ¿cuáles fueron tus motivaciones para proponer este trabajo?
RS: Yo vivía en Cali en un barrio muy violento que se llamaba Villa Colombia pero que por sus características peligrosas lo apodaban Villa Pum Pum. Para esta obra usé varios elementos, uno de ellos fue usar un plástico autoadhesivo para sustraer la superficie de la pared. Otro recurso fue el uso de las hojas de higuerilla, una planta con muchas propiedades que van desde el medicinal hasta el veneno mortal. Es una planta que abunda en los barrios pobres no solo en Colombia sino en muchos lugares de Latinoamérica. La higuerilla cura, pero también puede matar.
MG: En 1996 en un espacio expositivo en la Universidad del Valle, curado por Carlos Jiménez, realizaste una instalación titulada “Mami, tengo miedo”, una propuesta donde los espectadores al entrar eran perturbados ¿cómo transcurrió este trabajo?
RS: Encontré plásticos sucios en la calle y con ellos forré el recinto. Coloqué dos bañeras para bebé con formol en mitad de la sala. El público entraba levantando una de las cortinas sucias de plástico reciclado y entonces al penetrar lloraba por el efecto del formol. El espacio era mal oliente y el formol tiene una connotación de conservación de lo muerto, que me gusta como idea.
MG: ¿Qué artistas visuales te han interesado particularmente?
RS: Varios y por distintos motivos: José Guadalupe Posada, Joaquín Torres-García, Lucio Fontana, Lygia Clark, Helio Oiticica Armando Reverón, Feliza Bursztyn, Carlos Rojas, Bernardo Salcedo ,Richard Long, Gordon Matta- Clark, Antonio Caro. También me ha interesado el trabajo de Vito Aconcci , Gina Pane , un par de Situacionistas Daneses y el australiano Mike parr.
MG: Quisiera saber sobre tus intereses en otras disciplinas y manifestaciones como filosofía, literatura, cine , teatro y música que han calado entre tus gustos y formación. ¿Qué me puedes aclarar al respecto?
RS: El 1º de enero de 1969, cumplí 10 años de edad y como regalo me propuse entrar de manera inmersiva en el universo de los libros y aislarme de mis amigos bandiditos. Desde ese día, la lectura se convirtió en una obsesión a la que di rienda suelta desde casa, revisando algunos tomos de antiguas enciclopedias muy bien ilustradas que hallé en la biblioteca. Años después y de manera aleatoria realizaba lecturas de libros de cuentos nacionales y universales; revisaba con cuidado la história política de diferentes países incluida la movida Anarquista de Proudhon, Kropotkin y Bakunin. Además, examiné con atención y mesura los diccionarios filosóficos de Rosental-Iudin, José Ferrater Mora, Miguel Ángel Quintanilla y Nicola Abbagnano que me creaban una burbuja protectora de los episodios de locura, alcohol y escándalo que se vivía en mi casa en ese momento convertida en Pabellón psiquiátrico, guarida y cantina. También me aproximé a la historia del Arte, hasta la aparición de la fotografía y los impresionistas.
Para 1977 y siendo estudiante en Bellas Artes de Cali ya me deslizaba entre Schopenhauer, (con quien comprendí el mundo), Nietzsche, Marx, Heidegger, Kierkegaard y Habermas y autores como Guy Debord, Noam Chomsky y Slavog Zizek (un filósofo neoprogresista aunque ignorante en Arte contemporáneo). En cuanto a la literatura siempre he estado encantado con Kafka, Camus y Borges este último es un iluminado al que amo por inventar universos cuánticos y mágicos. Mi conexión con el séptimo Arte, está dada desde la multiplicidad de recursos técnicos y narrativos que emplea; desde los hermanos Lumiere, Muybridge, Méliès, Cine Mudo, Eisenstein, Hitchcock y, Buñuel, Pasolini, Scorsese, Kubrick, Herzog, Almodóvar, Tarantino, entre otros, y, la relación con las vanguardias artísticas en el manejo del instante y la ruptura del tiempo. Por último, puedo decir que para mí son fundamentales referentes escénicos el teatro Noh japonés, el Kabuki, también Cervantes, Sor Juana Inés de la Cruz, Esquilo, Darío Fo, Bertolt Brecht y todas las relecturas que se han hecho sobre Brecht por excelentes dramaturgos. Colombianos como Enrique Buenaventura o Santiago García, importantísimo además, el también colombiano Ciro Mendía y por supuesto los rituales precolombinos Chibchas, Aztecas e Incas. Con la Música de niño y adolescente y adulto hasta los 30 años tuve una relación obsesiva y enfermiza por qué me gustaba mezclar al mismo tiempo por ejemplo : Shubert ,Magaldi y La Pestilencia de Bogotá ,ahora a mis 64 años hago las mismas mezclas pero separadas por secuencias.
MG: Hablemos finalmente de tus dos proyectos que se llevaron a cabo el año pasado. Uno en Polonia y otro en Bogotá. En GdansK, en el centro de Arte Contemporáneo se hizo una pequeña antología de tu trabajo y en Colombia en la Galería Casas Riegner una acción nueva ¿Qué puedes comentar al respecto?
RS: La curadora Ana Róg nos invitó a Polonia a través de Agnieszka Kulazinszka Curadora del Centro LAZNIA de Gdansk, fuí con mi esposa y mi hijo que se incorporaron a una nueva versión de “Eu-ropa” una acción donde cubro los cuerpos a manera de mortaja con trizas de sabana y pañuelo rasgado. Una primera versión de esta obra se realizó en Cali con una mujer desplazada. La obra alude al drama humano por los desarraigos y en este caso por la invasión que ahora se libra en Europa. Las telas rasgadas blancas pretenden ejecutar un mapa roto sobre cuerpos y así convertirlos en agentes activos de significación. La muestra incluía además la instalación “Puñado de tierra”, consistente en centenares de bolsas recicladas colgadas en la pared no solo con tierra adentro sino con los nombres de todos los familiares y parientes míos escritos con grafito . El conservar un puñado de tierra y transportarlos es un gesto que se relaciona con el desarraigo y que en distintos países y culturas se usa para mantener vivos los recuerdos. Además, la exposición se complementó con fotografías de performances ya realizados y videos como “Acciones Políticas”, “Mugre” y “Rose-Rose” dando una visión de mi propuesta y al tiempo ilustra mis obsesiones.
En cuanto al trabajo de la galería Casas Riegner, inicialmente se llamó “La pobreza me emputa” que consistía primero en una pancarta callejera hecha de chuspas para mercado unidas entre sí , escrita con un pedazo de carbón que se colocó en la fachada de la galería pero que hubo que ser retirada porque podría ser interpretada equivocadamente. El letrero a manera de pasacalle medía 10 metros de largo aprox, y estuvo montado sobre la fachada de la Galería sólo 3 días .Finalmente, está desmontada forzada se transformó en la Performance LA POBREZA ME EMPUTA - LIMBO en dónde conseguí un gran cristo de yeso sin cruz que usé para lanzarlo al vacío desde el techo de la Galería ,destruirlo y dibujar con algunas esquirlas del Jesucristo sobre una ventana grande tapizada con lija industrial roja, la representación de Jesucristo tenía su cuerpo marcado con términos como corrupción, miedo, hambre, odio, etc, que evocaban a nuestro País , está Performance se hizo como una actividad de la Galería en la feria ARTBO 2022.